El colapso de la salud pública en San Luis: abandono, salarios de miseria y un sistema en ruinas

​La crisis del sistema de salud pública en la provincia de San Luis no es un fenómeno reciente ni una consecuencia imprevista de la coyuntura actual. Se trata de un deterioro estructural que arrastra años de desidia oficial, acumulando falencias gestión tras gestión y dejando a la ciudadanía en un estado de vulnerabilidad preocupante. Lo que debiera ser un derecho fundamental y garantizado se ha transformado en una carrera de obstáculos donde los más perjudicados son, como siempre, los pacientes y los trabajadores del sector.

​Uno de los motores principales de esta decadencia es la precarización y el vaciamiento profesional. Médicos, enfermeros y especialistas de diversas áreas perciben salarios que no acompañan el costo de vida ni la exigencia de su labor. Esta política de sueldos de miseria genera una fuga constante de profesionales hacia otras provincias o al sector privado, dejando los nosocomios locales sin personal clave para atender guardias, especialidades básicas y emergencias. La falta de incentivos y de condiciones dignas de trabajo ha erosionado la capacidad operativa de los centros de salud de toda la provincia.

​La desigualdad territorial acentúa todavía más esta problemática. Fuera de los grandes centros urbanos como San Luis capital, Villa Mercedes o la Villa de Merlo, la atención médica es prácticamente inexistente o testimonial. En las localidades del interior y particularmente en el sur provincial, la falta de insumos se suma al colapso del sistema de emergencias. La escasez de ambulancias operativas en estos municipios deja a comunidades enteras desconectadas ante situaciones de vida o muerte.

​El estado del parque automotor destinado a la salud evidencia la falta de gestión que ha atravesado a distintas administraciones, incluida la actual conducción de Claudio Poggi e gestiones anteriores. Un recorrido por dependencias e intendencias del interior deja al descubierto ambulancias arrumbadas, deterioradas al aire libre y dejadas a su suerte por falta de mantenimiento o desinterés político. Mientras la población padece la falta de unidades móviles para traslados urgentes, recursos públicos millonarios se pudren en los depósitos sin llegar nunca a cumplir la función para la que fueron destinados.

​El sistema de salud puntano requiere de manera urgente un cambio de rumbo que priorice la recomposición salarial de su personal, la inversión real en infraestructura e insumos, y una distribución equitativa de los recursos que garantice cobertura médica a todos los habitantes del territorio provincial, sin importar la localidad en la que residan.